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Escaleras arriba y abajo, de casa de Fresquita a la mía y viceversa. Desde la presentación de mi libro, el pasado 25 de septiembre, mi vecina ha querido agasajarme con una cena especial en su casa con unos cuantos vecinos, su hermana Luz y su marido. Está como loca, porque no tiene sillas suficientes y ahí andamos bajando muebles de mi piso al suyo. Quiere que todo quede perfecto, que la reunión sea un éxito porque le ha contado a su cuñado todos mis atributos, con grandilocuencia y perseverancia y, el buen hombre, viene a conocerme. Sea dicho que es un afamado editor, de esos con poderío y con la cartera de acciones bien rellenita, a los que difundir mi libro sería como dar 10 céntimos a un pobre.

Al principio me resistí, pero ya conocéis a Fresquita, ella no admite un no por respuesta incluso adornándolo con “no te molestes”, “le vas a poner en un compromiso”,… La respuesta de mi querida vecina fue como siempre, tajante: “ Tú te callas y ya está. Es mi cuñado y yo con mi familia hago lo que quiero”. Efectivamente me callé y aquí estamos, a dos horas de la cena de mi promoción.

Pensándolo bien ¿no estamos hartos de que todo el mundo tenga en su vida un cuñado tapadera o protector? ¿No eran Los Albertos primos y cuñados? ¿No es Urdangarín cuñado del rey aunque haya salido rana? El último en poner un cuñado en su vida es Miguel Arias Cañete. Nuestro flamante eurodiputado está de examen de septiembre y no porque sea repetidor sino porque quiere ser comisario de Cambio Climático. Allí, en la euro cámara, antes de darte un “titulo” tienen la sana costumbre de llevarte a examen oral y parece que la cosa no le ha ido demasiado bien. El hombre tenia unas acciones en dos empresas petroleras y rápidamente, sin esperar a las fluctuaciones del mercado, las ha vendido por 437.000 euros, según el País. No queda demasiado bien que uno se presente a comisario del Cambio Climático y que apueste, nunca mejor dicho, por esas energías que lo producen. Pero si rascas un poquito más descubres que las empresas en las que tenía las acciones, Ducar y Petrologis, fueron fundadas por la familia de su mujer y que el Sr. Cañete era el propietario del 2,5% de ambas. Y si te paseas por el puerto de Ceuta y Las Palmas podrás comprobar como se ganan la vida almacenando combustible de otras empresas. ¡Vamos!, lo mejor para el Medio Ambiente y para proteger el Cambio Climático.

Pero, ¿dónde está el cuñado D. Miguel Domecq, hermano de la mujer de Miguel Arias Cañete, Micaela?, está muy bien sentado en la presidencia de Ducar, esa misma que ocupó, desde el año 2005 al 2011 el candidato a comisario.

Seguro que estáis pensando en que no hay que ser hipócritas, que todos usamos coches, encendemos calefacciones y demás, que el petroleo es necesario pero seguro que ninguno de nosotros nos presentamos a comisarios del Cambio Climático y no tenemos cuñados tan colaboradores que nos sustituyen en la presidencia de petroleras y que, supuestamente, nos compran acciones pagando dividendos generosos. Y digo supuestamente porque este hecho no ha sido confirmado ya que el Sr. Cañete respondió con evasivas sobre quién le había comprado su jugoso accionariado, desvinculando a su mujer y a su hijo, pero nada dijo de su cuñadísimo.

La nota de Cañete está en deliberación porque a día de hoy, el curriculum del candidato ha sufrido más cambios que el de un becario en prácticas. A esta retirada a tiempo con venta de acciones incluida para que desapareciera su vinculación con las petroleras, hay que añadir que a un día de su examen tuvo que rectificar su declaración de intereses económicos porque había tenido un pequeño desliz, no había añadido unos complementos que le abonaba el PP, nada, una tontería, 5.000 eurillos al mes más o menos, por ser el Presidente del Comité electoral. Si cualquiera de nosotros hubiera hecho lo mismo, tendríamos a dos tipos de hacienda en la puerta de casa precintándola y haciendo registros hasta en los dobladillos de los pantalones, pero a él, nada de nada.

Si con todo esto no es suficiente para ponerle un “No progresa adecuadamente” o “Vete para tu casa y vuelve el año que viene”, no hay que olvidar que a cualquier mujer que se precie de serlo, este candidato a comisario le rechina desde el mismo momento que se le lleno la boca y la barba al menospreciar al sexo femenino. Sabemos que, en su día, pidió perdón, que ahora en Europa ha vuelto a pedirlo, pero “el poso” queda y no por el menosprecio que hizo de la inteligencia y capacidad femenina, ni mucho menos, yo voy mucho más lejos. Cuando un representante de un partido político, da igual el color, suelta por su boca en una tribuna pública como lo es una televisión esas “perlitas”, demuestra que tiene poca inteligencia y mucha prepotencia y no es digno de estar en ningún cargo público. Ya sabéis que soy muy práctica y este señor no me sirve para nada.

Os tengo que dejar. Se me está echando la hora encima y, como llegue tarde, Fresquita me la monta.

Sonia González

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