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Acababa de cerrar la ventana y de despedir a Fresquita, cuando el sonido del teléfono me sobresaltó. Una, estaba inmersa en sus pensamientos y disfrutando de ese momento de sosiego y paz que suele otorgar el silencio, cuando el ring, ring, ring, me estaba irritando de tal manera que me he acordado de los muertos del que perturbaba mi tranquilidad.
– Dígame
– Hola, buenas noches. Soy Pedro Sánchez y la llamo porque estoy muy interesado en que me mencione en su web y hable de mí en su espacio “Desde mi ventana”.
– Buenas noches Sr. Sánchez.
– Por favor, llámeme Pedro.
– Pues buenas noche Pedro. Pero, ¿usted es el político, el nuevo rostro del PSOE?
– Claro, quien pensaba que era.
– Pues usted dirá.
– Por cierto, ¿La pillo en mal momento?
– Ya que lo dice, sí. Acaba de romper mi momento mágico de no hacer nada y dedicarme a mi misma, pero la verdad es que eso es a lo que nos tienen acostumbrados todos los políticos, a romper la magia, sea cual sea, y perdone mi sinceridad.
– No, no, me gusta su sinceridad y no la molesto más. Espero que participe en mi campaña mediática y, no se preocupe que no la volveré a llamar.
– Estoy segura de ello. Adiós Sr. Sánchez.

El sosiego estaba perdido, la tranquilidad en la basura y mi cabeza todavía no daba crédito a lo que acababa de suceder.
Después de recapacitar durante un minuto, (a un político no le dedico más), he decidido “Abrir Mi Ventana” a pesar de las horas, a pesar del fresquito, y regalarle unas líneas al nuevo hombre de la política, a Pedro Sánchez. ¿No se las he dedicado a Mariano Rajoy, a Podemos, a Ana Botella, a Esperanza Aguirre? Pues Pedro se las merece igual o más.
Yo valoro el trato personal y la cercanía y solamente por el mero hecho de molestarse en llamarme a casa y no quitármela con un desahucio, el hombre se merece unas líneas.
Qué es una nueva forma de hacer campaña, ya lo sabemos, que la empezó ayer llamando al Sálvame, también lo sabemos. Pero, la verdad es que él se lo puede permitir, porque no me imagino al Sr. Rajoy haciendo esa llamada y hablando con Jorge Javier, contándole sus chascarrillos y un chiste de gallegos con esa gracia natural que Dios la guarde en algún baúl bajo llave en el fondo del mar. A quién si veo haciéndole la competencia es a Esperanza Aguirre. Ella sí tiene labia, sentido del humor y vídeos grabados de sus andanzas callejeras con la policía. ¡Menudo poderío!
Hoy le han llovido las críticas a Pedro Sánchez por esa llamada al programa Sálvame y digo yo, ¿qué tiene de malo que un político le tome el pulso a una audiencia, prioritariamente femenina, de casi dos millones de personas? ¿Qué son marujas? y qué, ¿es que acaso las marujas no votan? ¿es que acaso no son esas mujeres, en las que me incluyo no por ver el Sálvame si no por maruja, votantes potenciales de cualquier partido?, ¿es que un político sólo puede llamar a las tertulias y debates sobre las miserias económicas y políticas del país?, ¿es que un político es menos digno por llamar a estos programas?
Pero Pedro Sánchez tan sólo ha tenido un fallo, tenía que haber pedido permiso a esa audiencia. Teniendo en cuenta que la dignidad de nuestra clase política está a la altura del betún y que ellos mismos se desacreditan diariamente, todas esas mujer se podrían sentir indignadas, cabreadas y podrían salir a la calle a manifestar su repulsa por invadir su espacio de relax. Por qué si tenían su reducto de paz, con cuernos, depresiones, drogas e internamientos hospitalarios de ese plató tan familiar para ellas, ese mundillo de excesos que controlaban al dedillo y sobre el cuál podían opinar a diestro y siniestro sin que les pusieran ninguna etiqueta, tienen que aceptar a un intruso en su pequeña isla ajena al soborno, a la prevaricación y a la caja B ¿Por qué tienen que venir a perturbarla políticos en campaña?
Señores y señoras de la clase política, somos las “Maruflautas” y estamos “jartitas” de infiltrados, de escándalos políticos que se tratan en platós de televisión y el hedor traspasa la pantalla. Cuando la carnaza se sirve con contertulios llamados comentaristas políticos se dignifica, pero cuando la audiencia son casi dos millones de mujeres, de Maruflautas, nos rasgamos las vestiduras y matamos al mensajero.
Me parece perfecto que Pedro Sánchez llame a Sálvame, pero la próxima vez que pida permiso.

Sonia González
Una “Maruflauta”

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