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Había permanecido casi casi en el anonimato, en la trastienda de los imputados pero, Marco Antonio Tejeiro, ese peón del caso Nóos, ha decidido poner en jaque a los dos reyes del tablero y dejar a las reinas tejiendo en casa cual Penelope, ajenas a todo lo que ocurría en sus palacios.

Abro la ventana y ahí está, haciendo honor a su nombre de conquistador, sin caballo pero con unas alforjas cargadas de documentos que harían temblar a los encarnizados príncipes y reyes de Juego de Tronos. El contable, sí, sí, ese señor que lleva los números en cualquier empresa y que sabe todo sobre ella, el Bárcenas del caso Nóos, ha cantado y no precisamente como un ruiseñor. Su canto ha sido el de un loro, repitiendo lo que ya sabíamos todos. Marco Antonio relata cómo se giraron facturas falsas entre las empresas del entramado por las que Urdangarín y su exsocio y cuñado, Diego Torres, se habían hecho una hucha muy jugosa de 5,9 millones de euros públicos. Y en lo referente a Aizon, esa empresita que tenían al 50% la Infanta Doña Cristina y su amado esposo, afirma que las facturas libradas contra el Instituto Nóos y Nóos Consultoría Estratégica, constituían una vía para que el dinero, presuntamente, ilícito acabara en las jugosas cuentas de los Duques.

¡Y se habrá quedado a gusto después de empezar la conquista hacia su libertad! No se que trato de favor o qué negociación habrá conseguido Marco Antonio con mi fiscal favorito, el Sr. Horrach, porque todo lo que ha contado ya lo sabíamos todos al estar documentado en la causa. Aquí, lo importante no es lo que nuestro peón ha largado, aquí lo trascendental es lo que no ha dicho, lo que ha obviado. Esas cosillas, esos personajes que ha dejado en la mazmorra del palacio, ocultos, ajenos a lo que se cuece en los tribunales de Palma o, por lo menos, con la intención de que permanezcan in nombrados. Para Marco Antonio, nuestro caballero andante, libertador de señoras en apuros, la infanta Doña Cristina y su propia hermana, Ana María Tejeiro, están ajenas a cualquier tipo de intriga, saqueo, blanqueo y apropiación indebida, porque en su confesión, sencillamente, no existen. Éste salvador de damas con problemas judiciales, guarda el más absoluto de los silencios, sobre sus protegidas, delante de, que casualidad, el fiscal que ha presentado un recurso de desimputación de la infanta Doña Cristina.

He oído que el Alcázar de Sevilla se va a convertir en los Jardines del Agua de la serie Juego de Tronos. Dorne, el reino más meridional de Poniente y hogar de la familia Martell, paseará sus intrigas y luchas por Andalucía. Magnífica elección para recrear el lugar más emblemático creado por George R.R. Martin, pero le sugiero que si quiere enriquecer el guión, eche un vistazo al reino de Nóos y al entramado de Aizón. Vamos, que se vaya unos días a Palma y se pase por los juzgados. Salvo asesinatos, hay de todo y cargándolo con el toque magistral para crear personajes truculentos que tiene el autor de Juego de Tronos, seguro que la información le sirve como fuente de inspiración para engrandecer a algún personaje.

En el físico mejor que no se fije mucho, porque la imagen de todos ellos, salvo la de Urdangarín, es de esas que te deja indiferente, ni frío ni calor, que pasa sin pena ni gloria. Por otro lado, la mejor que puede tener un presunto delincuente para pasar desapercibido. George R.R. Martin le puede añadir una línea argumental a las tres que tiene ya Juego de Tronos, la que nace en Palmarania y tengo al actor perfecto para encarnar al duque, Jeremy Meeks. Este adonis recién descubierto por una de las agencias de modelos más importantes del mundo, apunta maneras para el papel. Guapo a rabiar, físico imponente, ojitos azules como nuestro duque y con una lista de antecedentes penales que le otorgan una amplia experiencia en “villa candado”. Se me olvidó contaros que la agencia Blaze Models le ha descubierto por el Facebook y que el muchacho se encuentra en prisión y para salir de la cárcel deberá reunir 1.100.000 dólares, la fianza que le ha impuesto el juez.

El Palacio de Marivent sería un buen enclave para localizar el reino de Palmarania. Mar y viento unidos dando pábulo a Jeremy Meeks y a su entramado de conjuras palaciegas guiado por la magistral imaginación de los imputados en el caso Nóos y, por supuesto, George R.R. Martin. Me apunto.

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