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Piratean el servicio de bicis de Madrid

Piratean el servicio de bicis de Madrid

 

Me siento muy culpable de lo que hoy le ha ocurrido a Ana Botella, pero por otro lado, satisfecha de que se ponga en práctica lo que escribo en mi libro “Aprende a comunicar, utiliza tu energía”, en el capítulo “La provocación” http://wp.me/p4CS2v-4W

Siempre hemos criticado a la señora alcaldesa: que si no sabe hablar inglés, que si una “cup of café con leche”, que si no sabe vender la marca “Madrid”. Un sin fin de desatinos que hacen de la alcaldesa de la capital, cuando menos, un personaje que no pasa desapercibido.

Hoy he abierto la ventana y allí estaba ella, con una nueva campaña debajo del brazo para hacer de la ciudad un sitio transitable, moderno, un Amsterdam en pequeñito. La verdad es que la iniciativa empezó el lunes de la semana pasada pero ayer domingo alcanzó su “clímax”, el punto álgido de Bici Madrid, el servicio público de bicicleta eléctrica para la ciudad.

123 estaciones, es decir, 123 puntos para poder alquilar la bici, se deleitaban con el gran acontecimiento erótico festivo. Festivo porque era domingo y erótico porque en el vídeo que colgó la empresa que gestiona este servicio, se coló la imagen de un hombre desnudo de cintura para abajo con sus atributos al viento. El habilidoso hacker insertó su vídeo encima del corporativo y allí está, formando parte de la imagen de la ciudad como reclamo publicitario.

¿No es Amsterdam la ciudad por antonomasia de las bicicletas?, ¿no es Amsterdam la ciudad europea del sexo por su barrio rojo? Pues que mejor que juntar ambas cosas para emular al reino de los tulipanes. ¡No es genial!

Pensemos un poco, ¿cuántos de vosotros sabíais que el lunes, 23 de junio, había empezado el servicio de Bici Madrid? Y, ¿cuántos lo sabéis ahora? A la señora Botella le ha venido al pelo, esta vez no hay crítica que valga. Prensa, twitter, facebook y el boca a boca hoy, 30 de junio, han bombardeado con la información del vídeo porno en Bici Madrid. ¡Si señor! A eso se le llama campaña encubierta de publicidad y encima gratis.

No se si lo que quería el hacker era reventar el nuevo servicio del Ayuntamiento, pero ha conseguido lo contrario. Si yo fuera Ana Botella pondría a todas las fuerzas del orden a buscarlo, lo pillaría y, discretamente, lo contrataría para campañas promocionales venideras. No hay nada como escandalizar y provocar para que te hagan caso y se fijen en lo que interesa. Ahora a pintar las bicis de rojo y a pedalear. Sólo queda ponerle puerto a Madrid y adiós Amsterdam.

Se admiten hackers, perdón ideas.

 

 

 

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