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Princesa Letizia

Princesa Letizia

Hoy no he podido abrir la ventana. Se ha atascado y no ha habido manera. Tras los cristales del ventanal, limpios y relucientes cuál palacio, hoy me he sentido muy Letizia. Encerrada en mi pequeña jaula de hojalata, la mía no la de ella, mirando por encima de los tejados y viendo el devenir del “hombre libre”, eso sí, cargado de deudas, angustias por no llegar a fin de mes y preocupado porque mañana tiene que ir a sellar el paro, me siento muy princesa.

En esa visión que siempre ofrece el ver las cosas desde las alturas, en mi caso un tercero, en el de Letizia,  más que altura, elevación, picota, cenit, removiendo mi café con una cucharilla también de hojalata, siento que la futura reina de España se nos escapa. ¿Dónde está esa Letizia lisonjera, sonriente y con un bocadillo de más que conocimos hace 10 años como prometida del príncipe? Pues eso, encerrada en su jaula de oro, haciéndose tantas operaciones de cirugía estética que su sonrisa se debió de quedar en algún quirófano junto con sus kilos.

Si desde que se caso con D. Felipe, año tras año ha ido haciendo gala de su gesto enjuto y encorsetado, no se que va a pasar ahora.

Antes tenía motivos más que sobrados, para estar feliz. Quiso  o exigió no perder su intimidad y lo consiguió. Quiso adelgazar y convertirse en un junco y se pasó tres pueblos. Quiso endulzar su cara a golpe de bisturí y lo que ha conseguido es quedarse sin gesto. Ahora es una hermosa máscara, algo inerte y carente de expresión.

Pero me pregunto, ¿qué ocurrirá a partir del próximo jueves 19 cuando sea reina?, ¿qué pasará con todas esa licencias que se ha tomado? ¿La seguiremos viendo en conciertos, en cenas con amigos? Y ¿por qué no? Si se supone que los tiempos cambian, las casas reales también deberían hacerlo.

Imagino a Letizia esta última semana antes de que sea “coronada”, pensando en qué hacer con su agenda de “fiestuquis” y conciertos. Pues chica, yo la mantenía. Siempre hay que ser honesto con uno mismo y qué preferís, ¿una reina con cara de insatisfecha o una un poco trasnochada? Sin lugar a dudas me inclino por la segunda, porque estoy segura, que al final se quitará su corsé y saldrá la Letizia de hace diez años, natural, fresca y sencilla. Bueno, más que una afirmación, es un suponer muy supuesto.

Y mientras Letizia desde las alturas observa una realidad muy distinta a la mía, sin todavía llevar la corona puesta, ya le empiezan a crecer los enanos. Hoy leía que los hosteleros de Mallorca están preocupados porque no saben si Sus Majestades van a ir de vacaciones a la isla.

Muchos os preguntaréis, y qué más da, son cuatro y llevan todos los gastos pagados. De eso nada, ellos mueven a su corte, esa que a modo de burgueses disfrazados de empresarios, políticos y demás fauna van donde sus reales Majestades vayan, al rebufo del peloteo y, por supuesto, de la ensaimada, sobrasada y quesito de Mahón. Aunque, seguro que ellos son más de marisquito de la bahía y otras “delicatessen” dignas de una visa oro como poco.  Hay que aparentar cueste lo que cueste. No me extraña que a ella estas cosas no le gusten y acabe harta de tanto peloteo, pero que no lo pague con la isla.

Y como esto de hacer de pitonisa me está empezando a gustar, puedo vaticinar que nuestros nuevos reyes irán unos días a Mallorca. No pueden dejar de lado ese pequeño paraíso del Mediterráneo donde todo es perfecto, sobre todo desde que el Duque “empalmado” desapareció.

Sonia González

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